
Te soñé…
Y pude verte, sin conocer tu silueta…
Escucharte, sin conocer tu voz.
Sentirte, sin saber lo que es tu presencia…
Olerte, sin conocer tu esencia…
Sabías a felicidad… aún sin siquiera conocerla.
Y desesperadamente te grité al abismo… aún sin saber tu nombre.
Y envuelta entre el cálido dolor de mis entrañas, me esperabas… perdida en este maldito camino, allá fuera… esperándome como se espera al destino.
Con brazos abiertos… vacíos como los míos…
Con ojos llorosos… perdidos como los míos…
Con manos temblando… entrelazadas como las mías…
Con pasos cansados… sin rumbo como los míos…
Y…
Hoy le escribo con fervor a la vida, a la esperanza que día tras día arropa y descobija… hoy me desnudo de dolor sobre esta rota hoja… aquí hoy recae mi última nota… sólo quiero que sepas que la compuse con el calor de mis manos, que la forme arrastrando los torpes dedos sobre mis labios.
Bien sé que pueden nunca llegar a ti estas palabras, que este desgastado grafito no te traerá aquí mañana… y cuando despierte rodeado de hojas, hojas empapadas en memorias, memorias empapadas en tristes historias, tristes historias rodeadas de inalcanzables sueños… no estarás.
Bien sé que mañana, despertaré envuelto entre las mismas sábanas de tristeza… abrazando el dolor de siempre, aquél que no cesa.
Bien sé que es una plegaria a una luna que sólo observa, una plegaria al viento que te rodea.
Y tan sólo quisiera… poderte acariciar… y saber lo que es tu tacto, lejos de sólo soñar…
Bien sé que es una plegaria al tiempo… ese que no regresa jamás, ese mismo que se escapa y noche tras noche me quita mi oscuridad, noche tras noche te aleja… te aleja… un poco más.
Y hoy que me abandona la vida… tan sólo quisiera decirte…
Que te necesito… que me haces falta.
Que donde quiera que estés sepas que duele el alma…
Por una caricia, por una palabra.